10

OCT
2017

¡Cuidado con los pagarés!

Estimado/a cliente/a:

A la hora de aceptar un pagaré como método de pago, se deben tener en cuenta una serie de recomendaciones para evitar riesgos de impagos.

El pagaré es un compromiso de pago por el que una empresa o profesional se compromete a pagar a otra compañía o autónomo una cantidad de dinero especificada en una fecha determinada. Los pagarés permiten a las empresas aplazar, de algún modo, el pago de un producto o un servicio para poder conseguir liquidez en ese periodo. Además, gracias al descuento de pagarés, es posible reducir el riesgo de impago, y adelantar el cobro de ese pagaré.

Existen distintos tipos de pagaré:

- Bancario:El pagaré bancario es aquél que es emitido por un banco. Se facilita por la entidad bancaria a sus clientes en forma de talonarios o de continuo para impresora, y se cargan en la cuenta que el cliente de la entidad tiene en ella. El pagaré bancario es el más habitual en nuestro tráfico mercantil.

 - De empresa: Los pagarés de empresa son los emitidos por la propia empresa deudora. Cabe hacer mención a que, hoy en día, los pagarés de empresa se utilizan también como instrumento de inversión: la empresa recibe cantidades de terceros y a cambio emite los títulos cambiarios para ser cobrados en un determinado plazo y con un interés pactado.

 - A la orden: Permite el endoso del título.

 - No a la orden: No permite el endoso del título, y sólo cabe la transmisión del crédito mediante cesión notificada al emisor.

 - A la vista: Vence en el momento de la presentación del documento para su cobro, que debe ser dentro del año desde su emisión.

 - A día fijo: Vence el día señalado en el título.

 - A plazo variable: Vence en un plazo desde su fecha de emisión, indicado en el documento. 

 - Sin vencimiento: No se rellena el campo referido al vencimiento, por lo que se considera a la vista.

 - Nominativo: Se indica expresamente el nombre de la persona que debe cobrar la cantidad.

 - Al portador: No indica la persona que debe cobrar. No está amparado por la Ley y, por tanto, no tiene fuerza ejecutiva.

 - Para abonar en cuenta: Incluye esta cláusula en el anverso del título.

 - Cruzado: Se incluyen dos líneas paralelas en el anverso, que indican que sólo podrá ser cobrado por abono en una cuenta de la entidad bancaria indicada (cruzado especial), o cobrado en una cuenta de cualquier banco, si éste no se especifica, así como en ventanilla, si el tenedor es cliente de la entidad bancaria librada (cruzado general).

Los elementos principales de un pagaré son:

- El firmante del pagaré es quien suscribe una promesa de pago futura

- El tomador es la persona designada en cuyo beneficio se efectúa dicha promesa

- El endosatario es la persona que recibe el pagaré del tomador por endoso quien a su vez lo puede endosar; al último de ellos se le denomina tenedor

- El avalista puede garantizar el pago del pagaré

Todas las personas que emiten, endosan o avalan el pagaré, deben firmarlo y mediante dicho acto realizan una declaración de voluntad de tipo cambiario que les vincula.

El pagaré es un título formal y solemne, debiendo contener determinadas menciones exigidas por la Ley Cambiaria y del Cheque. Dichos requisitos son:

 - La denominación “pagaré” inserta en el propio texto

 - Contener una promesa pura y simple de pagar una cantidad determinada de dinero

 - Indicación del vencimiento de la fecha de pago. Caben diversas alternativas: (i) fecha fija; (ii) a un plazo a contar desde la fecha de emisión (días, meses, años); (iii) a la vista; (iv) a un plazo a contar desde la vista. En el supuesto que no se fije una fecha, se entenderá pagadero a la vista

 - Lugar del pago

 - Nombre del tomador

 - Fecha y lugar de la firma

 - Firma del emisor del pagaré. No se exige el nombre, sino únicamente la firma que debe ser manuscrita

Pero cuidado, hay que saber los mecanismos de reclamación en el supuesto que no resulte atendido a su vencimiento.

¿Qué hacer en caso de impago?

 El protesto es un acto notarial por el que se da fe de que la letra de cambio, el cheque o el pagaré han resultado impagados. En el protesto notarial el notario incorporará copia del documento de pago y dará fe de que no ha sido abonada. De esta acta, dará traslado al deudor para que en el plazo de dos días proceda al pago de la misma o realice las alegaciones que estime pertinentes. La ley exige que el protesto se realice en el plazo de ocho días hábiles desde la fecha de vencimiento del efecto cambiario. El protesto notarial es obligatorio cuando se disponga expresamente por las partes mediante cláusulas en el propio documento. En los demás casos, es posible cumplir este requisito en la propia entidad bancaria en la que se encuentre domiciliado el pago. Esta modalidad es la declaración equivalente al protesto. La entidad bancaria, al comprobar que no hay fondos, pondrá en el reverso del documento mercantil un sello que acredita su presentación al cobro y que el mismo no ha sido posible.

Tanto el protesto notarial, como la declaración equivalente realizada ante la entidad bancaria, conllevan gastos que pueden ser expresamente incluidos en la reclamación que se efectúe por el impago del efecto cambiario.

Una vez acreditado el impago, y antes de acudir al procedimiento judicial, es necesario realizar un requerimiento extrajudicial de carácter formal al deudor, preferiblemente por escrito y de la forma más fehaciente posible, advirtiéndole de que en caso de no abonar lo debido en un plazo determinado, se iniciarán las actuaciones que correspondan según Derecho.

También resulta conveniente efectuar una averiguación patrimonial acerca de la solvencia del deudor (sea persona física o jurídica), ya que no sería muy efectivo interponer una acción judicial y aunque se produzca una sentencia favorable, la ausencia de bienes titularidad del deudor haría impracticable el cobro de la deuda, de forma que la pérdida de tiempo y dinero (por los honorarios de terceros que deben intervenir en el proceso judicial) supondría la asunción de un coste adicional al de la propia deuda.

En caso de que las anteriores actuaciones no den resultado, hay que acudir a la vía judicial.

En el caso que la deuda esté documentada en un pagaré se puede seguir un procedimiento judicial específico –juicio cambiario- que es más rápido y efectivo que los procedimientos declarativos (verbal u ordinario si supera 6.000 euros), o monitorio cuando exista un soporte documental que acredite la deuda reclamada (factura, pedido, albarán, etc.).

El legítimo tenedor de un pagaré (usualmente la persona o entidad que ha suministrado un bien o prestado un servicio) tiene una acción de tipo procesal específica para exigir judicialmente su pago frente al firmante del pagaré y, eventualmente, frente a otros obligados cambiarios, que se basa exclusivamente en el propio título (pagaré).  Dicha acción se denomina cambiaria, exigiéndose la presentación del título y no siendo necesaria otra alegación sobre el sustrato de la relación existente entre las partes, al existir en el propio pagaré una promesa incondicional de pago.

La acción cambiaria se puede dirigir contra las siguientes personas contra el firmante y sus avalistas (acción directa) y contra los endosantes y sus avalistas (acción de regreso).  Es importante reseñar que ambas acciones pueden ejercitarse de forma conjunta. De esta forma, un aspecto que la jurisprudencia ha ratificado consiste en que el tenedor del pagaré puede reclamar el importe íntegro del pagaré a cualquiera de las personas que hubieran puesto su firma en el pagaré cambiario por el mero hecho de constar dicha firma.

La cuantía reclamable tiene los siguientes conceptos: (i) el nominal del pagaré; (ii) el interés devengado desde la fecha de vencimiento del pagaré al tipo de interés legal incrementado en dos puntos porcentuales y (iii) gastos del protesto, comunicaciones y otros que puedan acreditarse directamente relacionados con el impago del pagaré.

En cuanto a los plazos para interponer la acción cambiaria, debe distinguirse:

 - la acción directa contra el firmante que deba abonar el pagaré es de 3 años desde la fecha de vencimiento

 - para la acción de regreso contra los endosantes y avalistas, el plazo de ejercicio es de 1 año desde la fecha de protesto o declaración equivalente.

 - en el supuesto de que la acción de regreso se ejerza por un endosante contra los demás, la acción de regreso tiene un plazo de 6 meses a contar desde la fecha de reembolso del pagaré

No obstante, los plazos de prescripción se pueden interrumpir mediante reclamaciones extrajudiciales (por ejemplo, mediante burofax con certificación de texto y acuse de recibo o requerimiento notarial).

Pueden ponerse en contacto con este despacho profesional para cualquier duda o aclaración que puedan tener al respecto.

Un cordial saludo,

Comments are closed.