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DEC
2019

El administrador suplente

Estimados clientes, amigos y colaboradores,
No son muchas las empresas que se hayan planteado esta situación, pero, ¿qué ocurriría si el administrador único o uno de los administradores mancomunados de una empresa dimite de su cargo o se produce su cese por fallecimiento, incapacidad, etc.? O, más sencillo, ¿qué ocurre si una empresa se queda sin administrador? Hay figuras jurídicas que a pesar de ser antiguas y de gran utilidad, no se utilizan en la práctica. Nos referimos a la figura del administrador suplente. A continuación analizaremos las características principales de esta figura.

El Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital (en adelante, “LSC”) recoge una figura muy útil y altamente desconocida, como es la del administrador suplente. Se trata de una institución jurídica que podríamos calificar de “preventiva”.
Dicha figura se encuentra regulada en el art. 216 de la LSC, y su función principal es la de suplir en el cargo el vacío que se podría producir en caso de que deviniera cualquiera de las situaciones señaladas anteriormente. Como en el caso del nombramiento del administrador, el nombramiento y aceptación de los suplentes como administradores se inscribirán en el Registro Mercantil. Por tanto, es recomendable incluir a un administrador suplente, quien ejercerá las funciones durante el plazo pendiente señalado para el anterior administrador.
Son muy frecuentes las sociedades de tipo familiar en las que hay un administrador único; muchas veces, incluso, son sociedades unipersonales. Cuando fallece el socio y administrador único (también cuando son dos socios y hay administradores mancomunados), la sociedad queda “descabezada”. Si no hay apoderados, cosa también frecuente en estos casos, no se pueden ni firmar las nóminas ni retirar fondos de las cuentas bancarias. Obviamente, con carácter general, no puede suscribirse ningún contrato. Si los herederos se llevan bien no hay ningún problema porque se celebra una junta universal pero, en caso contrario, la sociedad queda sin rumbo y sin gobierno. A veces incluso hay que llegar a la convocatoria de la junta de socios a través de Letrado de la Administración de Justicia o de Registrador Mercantil (situación prevista en el art. 171 de la LSC).
En estos supuestos, la medida preventiva aconsejable es la existencia de uno o varios administradores suplentes sucesivos que resuelve el problema mientras los herederos y nuevos socios se ponen de acuerdo y así la sociedad puede seguir funcionando normalmente.
Otra situación en la que también puede aplicarse esta fórmula, incluso es aconsejable, es en caso de un consejo de administración, nombrando consejeros suplentes evitando así cubrir las vacantes por cooptación (art. 244 LSC: “En la sociedad anónima si durante el plazo para el que fueron nombrados los administradores se produjesen vacantes sin que existieran suplentes, el consejo podrá designar entre los accionistas las personas que hayan de ocuparlas hasta que se reúna la primera junta general). La sustitución se producirá en la condición de consejero/administrador pero no el cargo que ostente el sustituido dentro del consejo.
La facultad de nombrar administradores suplentes es competencia de la junta general de socios y está permitida siempre y cuando no se disponga lo contrario en los estatutos sociales. Otro hecho a destacar es que nombrar administradores suplentes permite a los socios mantener bajo su control el nombramiento de administradores por delante del sistema por cooptación, que es competencia del órgano de administración aplicable para las sociedades anónimas.
El nombramiento de administrador suplente puede producirse de forma simultánea con el del administrador titular o en una junta posterior, pero siempre antes de que se produzca la vacante a cubrir.
Se pueden nombrar “suplentes de los administradores para el caso de que cesen por cualquier causa uno o varios de ellos”. Obsérvese que en los ejemplos expuestos hemos hablado de fallecimiento o incapacitación, pero la LSC no lo limita a estos casos; dice “por cualquier causa” (p.e. separación o renuncia). Pero la causa debe ser definitiva; no caben imposibilidades accidentales (p.e. enfermedad).
También pueden establecerse distintos sistemas de suplencia: uno o varios suplentes sucesivos y bien para cada administrador concreto o para todos ellos.
Continúa el precepto de la LSC señalando que “el nombramiento y aceptación de los suplentes como administradores se inscribirán en el Registro Mercantil una vez producido el cese del anterior titular”. Por su parte, el Reglamento del Registro Mercantil, en su art. 94.1.4º, al señalar cuál es el contenido obligatorio de la hoja registral de la sociedad en materia de nombramiento y cese de administradores, establece que “la inscripción comprenderá tanto los miembros titulares como, en su caso, los suplentes”.
Asimismo, el art. 147.2 RRM exige que los suplentes reúnan en el momento de su designación los requisitos legal o estatutariamente previstos para ser nombrado administrador. Además, en la inscripción del nombramiento de administradores, se expresará la identidad de los suplentes y, si hubiesen sido designados varios, el orden en que habrán de cubrir las vacantes que puedan producirse. No se practicará la inscripción en tanto no conste la aceptación de los suplentes como tales.
Por último, el art. 216.2 LSC dispone que si los estatutos sociales establecieran un plazo determinado de duración del cargo de administrador, el nombramiento del suplente se entenderá efectuado por el período pendiente de cumplir por la persona cuya vacante se cubra.
En definitiva, la figura del administrador suplente podría ayudar a evitar situaciones futuras bastante comprometidas y perjudiciales para los socios.
Pueden ponerse en contacto con este despacho profesional para cualquier duda o aclaración que puedan tener al respecto.

Un cordial saludo,

Madeha El Harrak Regrag. Abogada.

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