11

MAR
2009

En tiempos de crisis, a rebuscar en los bolsillos

Hace pocos días me pasaron una noticia de Expansión, donde se decía que la Agencia Tributaria de Catalunya (ATCat, para los amigos), se ha puesto a revisar con esmero las autoliquidaciones por compraventas de inmuebles efectuadas en los últimos años aún no prescritos. Vaya, que como en los tiempos que corren mucho movimiento no hay, y para no estar de brazos cruzados, la ATCat ha puesto a sus sabuesos a olisquear expedientes antiguos para que detecten alguna venta efectuada desobedeciendo las sacrosantas “Instrucciones para la comprobación de valores”. Pues ya podemos cruzar los dedos y confiar en que los archivos huelan a catacumba y así se despiste la pituitaria del funcionario inspector … porque de lo contrario, ya se puede ir preparando el contribuyente para padecer su particular calvario de Semana Santa.

El agraciado recibirá en su hogar una cartita en que se le proporcionará el generoso plazo de 15 días para que justifique por qué en su escritura aparece un precio inferior al señalado por “La Instrucción”. Y no se vale explicar que se puso ese precio porque el piso parecía la gruta de Polifemo, no! Para que se las crean, hay que probar las alegaciones con algo sustancioso: por ejemplo, una valoración pericial. Pero, además de que nos va a tocar pagar al perito, ¿qué le vamos a pedir?: oiga mire, dígame lo que valía este piso hace 3 años, antes de que le hiciera nueva la cocina y el baño, le pusiera el parquet, la calefacción y lo dejara digno de portada de la revista El Mueble. Vamos, o el perito dispone de la máquina del tiempo para viajar al pasado, o lo tenemos fatal.

Todo esto me huele a indefensión, pues se carga al contribuyente con todo el peso de aportar una prueba muchas veces imposible de obtener, con las consiguientes sanciones y recargos que implica.

En fin, que la crisis se está notando, y mucho, en las cuentas públicas de la ATCat. Consecuencia: como está a dos velas, se ha puesto a rebuscar en los bolsillos de los pantalones, en los monederos viejos, en los cajones … no vaya a ser que salga algún eurillo “despistao” que ayude a llegar a fin de mes. Es lo que haríamos todos, no? La Administración también es humana!

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