12

SEP
2013

FAQ empresa familiar

La Empresa Familiar, como cualquier otra, es pilar esencial de la economía de un país. Sin embargo, su propia singularidad la obliga a enfrentarse a retos que van más allá de los propios de cualquier compañía (resultados, ventas, control de costes…). La Empresa Familiar, además, es un entorno en el que conviven personas que comparten negocio, trabajo y parentesco, poso de conflictos potenciales que deben conocerse, preverse y solucionarse a tiempo para garantizar la continuidad generacional.
En este post respondemos a las preguntas más frecuentes que nos formulan asiduamente los miembros de Empresas Familiares. Les invitamos a leerlas con atención y, en caso de duda, a ponerse en contacto con nosotros para resolverlas.

¿Qué es una Empresa Familiar? Es aquélla que reúne tres características: 1) La propiedad de la empresa está concentrada en un grupo familiar; 2) La familia participa en la gestión y en el gobierno de la empresa; 3) Hay una vocación de continuidad en la empresa por parte de la familia.

¿Para ser empresa familiar hay que ser una Pyme? No, la Empresa Familiar no tiene por qué ser Pyme, de hecho existen grandes compañías que son familiares. Lo esencial para ser considerada Empresa Familiar es que el control de la dirección esté en manos de una o varias familias.

¿Cuáles son los errores más frecuentes en los que incurre una Empresa Familiar? Dos son los males endémicos de las Empresas Familiares: (i) la falta de profesionalización y (ii) la falta de previsión del conflicto y de la sucesión.

(i) Falta de profesionalización: Es humano y comprensible que, al compartir negocio y trabajo, se tienda a trasladar la informalidad del trato familiar a la compañía. Sin embargo, esta “familiaridad” mal entendida es un peligroso enemigo que altera la objetividad e impide utilizar criterios empresariales para tratar asuntos del negocio, llevándonos a desobedecer a menudo los criterios de mercado para decidir remuneraciones, condiciones de trabajo o contrataciones de los familiares que trabajan en la empresa. El resultado de todo ello es un pesado lastre para la profesionalización de la compañía que, tarde o temprano, pasará factura.

Si la empresa desea preservar su carácter familiar debe ser capaz de profesionalizarse, porque no puede permitirse el lujo de que la incorporación descontrolada de familiares y la falta de rigor en las decisiones convierta el triángulo familia-empresa-propiedad en un gigante con pies de barro. Es fundamental, pues, establecer un sistema de toma de decisiones que sea ordenado, objetivo y obedezca a criterios empresariales y para ello resulta muy útil la incorporación de directivos no familiares.

(ii) Falta de previsión del conflicto y de la sucesión: Los miembros de una Empresa Familiar deben ser muy conscientes de que conviven en un entorno donde sus roles como parientes, propietarios y trabajadores se mezclan y superponen constantemente todos los días. Ello, lamentablemente, es un caldo de cultivo de desavenencias y conflictos y negar la evidencia no hará más que aumentarlos. Hay que adelantarse a los problemas y arbitrar soluciones para cuando surjan, que surgirán. Hay que prever no sólo las fricciones cotidianas, sino también asuntos tan trascendentes como la formación e incorporación de familiares a la empresa, los órganos de gobierno, la valoración y transmisión de las acciones o participaciones … y el tema estrella, la Sucesión Empresarial: ¿Cómo implantar un plan de sucesión?, ¿cuándo debe iniciarse el proceso de sucesión?, ¿cómo lograr que la sucesión sea exitosa?

Para prevenir y decidir la solución que cada empresa quiere dar a todos estos grandes asuntos, resulta imprescindible la elaboración e implantación de un Protocolo Familiar.

¿Qué es un Protocolo Familiar? Es un acuerdo firmado entre los familiares socios que contiene las reglas del juego y sirve para regular la organización y gestión de la compañía, así como las relaciones económicas y profesionales entre la familia, la propiedad y la empresa, siempre con el objetivo de preservar su continuidad.

El Protocolo Familiar no es un documento para firmar y archivar. El Protocolo es un proceso de discusión, de debate y de exploración de las relaciones personales entre familiares empresarios, un proceso que sirve para exponer problemas y consensuar soluciones. La clave para su éxito es que del debate surja un documento útil y vivo, que evolucione junto a los miembros de la empresa y se adapte a sus necesidades cambiantes. Dada su vital importancia, resulta esencial que un profesional externo conduzca el proceso, para garantizar la neutralidad y el predominio del beneficio colectivo sobre las preferencias individuales.

Hay ventajas fiscales para la Empresa Familiar? Efectivamente, tiene un trato fiscal ventajoso pues, si se cumplen ciertos requisitos, la propiedad de cierto número de acciones o participaciones de la empresa goza de exención en el Impuesto sobre el Patrimonio.

Asimismo y también si se cumplen ciertas condiciones, existe un tratamiento fiscal muy ventajoso para la transmisión de la empresa a otros familiares sea vía donación o por sucesión, pues opera una reducción en la base imponible del 95%, con la finalidad de favorecer la continuidad de la Empresa Familiar.

Si es Ud. miembro de una Empresa Familiar es necesario que se asesore de forma rigurosa y permanente, pues la continuidad de su patrimonio empresarial y, por ende su legado a las próximas generaciones, depende de las decisiones que hoy se tomen con acierto y objetividad.

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